El hacinamiento en los campos de refugiados de Cox Bazar en Bangladesh podría conducir a devastadores brotes de enfermedades, desplazamiento e incluso muerte para medio millón de niños, ante la próxima temporada de ciclones y monzones, advirtió UNICEF.

Las condiciones de agua y saneamiento y las malas condiciones de higiene pueden provocar brotes de cólera y de hepatitis E, una enfermedad mortal para las mujeres embarazadas y sus bebés, y que las intensas lluvias podrían atraer a los mosquitos portadores de la malaria.

Hasta el momento se han reportado más de 4.000 casos sospechosos de difteria entre la población de refugiados, con 32 muertes que incluyen al menos 24 niños. UNICEF y sus socios lanzaron una campaña de vacunación contra esta enfermedad y están trabajando para proveer a niños y familias con acceso a agua potable e instalaciones de saneamiento, pero las condiciones climáticas extremas aumentan el riesgo de nuevos brotes y representan una amenaza para los refugiados.

Los ciclones tropicales generalmente azotan a Bangladesh en dos temporadas, de marzo a julio y de septiembre a diciembre. En mayo del año pasado, el ciclón Mora destruyó aproximadamente una cuarta parte de los refugios improvisados en los campamentos de refugiados y causó daños generalizados.

El gobierno de Bangladesh ha acogido generosamente a más de 650,000 refugiados rohingyas desde el 25 de agosto.