Es el enviado especial del Secretario General de Naciones Unidas para las negociaciones entre Grecia y la República de Macedonia del Norte, que se extendieron durante más de dos décadas, para acordar el nombre del país.

Matthew Nimetz ha trabajado, desde 1994, para negociar el final a una de las disputas internacionales más prolongadas. Grecia rechazaba al nombre de la “República de Macedonia” y se oponía a su adhesión a la ONU o la Unión Europea hasta que se cambiara.

Para los griegos, el nombre sugería que el país tenía ambiciones territoriales sobre la provincia griega de Macedonia, al norte del país.  Macedonia argumentaba que los orígenes de su pueblo se remontan al antiguo Reino de Macedonia, regido por Alejandro Magno y que el nombre era por tanto adecuado.

El diplomático americano escuchó las preocupaciones de ambos países y pasó más de dos décadas intentando lograr una solución aceptable para los dos.

“La gente piensa que es aburrido haber pasado 24 años intentando encontrar un nombre, algo que se puede lograr en cinco o diez minutos. Había muchos temas subyacentes. El nombre era la punta del iceberg. Tenía que ver con un sentido de la identidad en los dos países y con la formación de un nuevo estado en los Balcanes tras la desintegración de Yugoslavia”, explica en una entrevista con Noticias ONU. “Tenía aspectos históricos, emocionales. La historia tiene mucho peso en esa región”.

La entrevista se puede leer aquí.