Ocho niños murieron y doce fueron heridos con machetes y disparos de pistola

Un grupo de hombres armados irrumpió el pasado sábado en las aulas del Instituto Elemental Madre Francisca de la ciudad de Kumba, abriendo fuego contra los pequeños estudiantes. Los hombres armados presumiblemente pertenecen a grupos separatistas de la región anglófona.

El Gobierno de Camerún anunció el pasado jueves la muerte de un miliciano separatista al que ha responsabilizado del ataque. El ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo ha indicado que el miliciano, al que ha identificado como ‘Wonde’, murió en una operación llevada a cabo el 26 de octubre por el Batallón de Intervención Rápida (BIR).

El conflicto separatista en el Camerún lleva tres años de duración, pero tiene raíces antiguas: las relaciones entre la mayoría francófona y la minoría anglófona han sido de hecho tensas desde la independencia del país, que comenzó en 1961 con la unificación del Camerún francés y el británico. Degeneraron en 2016, tras las protestas reprimidas con sangre contra la decisión de Yaundé de imponer sólo el idioma francés en los tribunales y escuelas de habla inglesa.

Desde entonces, el enfrentamiento, que hasta entonces se había limitado al debate político, ha dado lugar a enfrentamientos muy graves entre los separatistas y el ejército regular. En 2017, la proclamación de la independencia por los irredentistas y el nacimiento de la República de Ambazonia exacerbaron aún más el conflicto, que causó la muerte de más de 3.000 personas y obligó a medio millón de cameruneses a huir a las regiones de habla francesa o a la vecina Nigeria.