Los ongkoneses exigen la renuncia de la jefa de Gobierno  por limitarse a suspender, en lugar de cancelar definitivamente. un proyecto de ley que permitiría extraditar a China a los detenidos en el territorio.

Los manifestantes, la gran mayoría vestidos de negro y con paraguas por lo que consideran la “pérdida de la democracia” en Hong Kong, reclaman también que la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, condene el excesivo uso de la fuerza policial durante las protestas del pasado miércoles.

Para los activistas, la suspensión temporal es sólo una estrategia para ganar tiempo, por los que advierten que continuarán con las movilizaciones. Por lo pronto, este lunes 17 de junio los sindicatos han convocado a un paro general en la ciudad.