Esa es la palabra que más se escucha estos días, ya sea en las primeras llamadas telefónicas tras las vacaciones, en los emails que ya empiezan a amontonarse en la bandeja de entrada, en las conversaciones entre vecinos, en el patio del colegio, en el mercado, entre los profesores, en la oficina… “¡Retomamos!”, pero, exactamente, ¿el qué? Las opciones son varias: el contacto, la rutina, los proyectos, el cole, las amistades… Me pregunto si en el pack van incluidas también “las ganas”, se supone que las vacaciones funcionan como ese oportuno cargador del móvil que nos pone las pilas cuando estamos “bajitos” pero, paradójica-mente (ese guión quiere reseñar la sorpresa mental) hay gente que entona ese “retomamos” con un importante matiz de resignación y ni rastro del entusiasmo propio de la batería cargada que nos han dejado las vacaciones, vamos, que se vuelven mucho peor de lo que se fueron… ¿y eso? Hay quien lo llama “estrés postvacacional” (aquí viene la paradójicamente de nuevo porque a la razón le resulta chocante que, después de impulsarnos en un trampolín, muchas veces no seamos capaces de seguir hacia adelante), ¿estrés postvacacional? Si has tenido un “ocio organizado” (como solía decir mi madre, lo que quiere significar que no te has tirado el verano en el sofá, sino que lo has sabido aprovechar para disfrutar -y también descansar-) y esgrimes el “¡retomamos!” con tu nivel de energía al 100%, el estrés debería tardar en aparecer, por lo menos no antes de estar al 50% de tu batería mental y emocional…

El Ferrari inverso

Al contrario que un Ferrari que es capaz de pasar de 0 a 100 en un pestañeo, hay quienes entonan el “retomamos” al ritmo de un Ferrari inverso, esto es, pasan de 100 a 0 en el primer día de reincorporación laboral… Si esto nos pasara con un móvil, es decir, si el smartphone se quedase frito de batería en cuanto lo desenchufásemos, tendríamos dos posibles diagnósticos:

1. El cargador estaba defectuoso. Aplicado a nuestro “retomamos”, quiere decir que las vacaciones (“el cargador”) no han estado bien o no las hemos sabido aprovechar (carencia de “ocio organizado”) lo que probablemente se traduzca en que “volvamos al cole” cabreados… Porque lo no disfrutado ¡parece que no exista!, es como cuando comes a toda prisa y, al rato, vuelves a sentir hambre… Para que el cargador sea útil y cumpla su función, tenemos que tener conciencia de estar cargando (parece de perogrullo, pero si no cumples este principio tan evidente, podrías “retomar” en modo capullo).

2. El móvil está roto. Una vez que se ha verificado que el cargador está en buen estado, (es decir, que las vacaciones han funcionado) si al “retomar” el primer día se nos va toda la batería, está bastante claro que el móvil está roto, vamos, que los que no funcionamos somos nosotros: el que era nuestro trabajo ya no nos atrae de la misma manera, si es así, si sientes que ya no tienes ilusión en el que era tu proyecto, probablemente sea hora de comenzar un nuevo trayecto… El auténtico afecto por lo que uno hace y lo que uno es crea poderosos efectos… Es imprescindible conectar con lo que haces, si no corres el peligro de tener gases mentales y emocionales y eso solo puede terminar en una colosal cagada…

Ahora ya lo sabes, verifica el móvil, revisa el cargador y entona el “¡retomamos” desde la perspectiva de la creación de valor, porque el reto está en tus manos… ¿Retomamos?

María Graciani | Escritora, conferenciante, periodista

@m_graciani

Artículo incluido en el número de octubre de la revista Agenda de la Empresa