Es una pregunta que me he hecho muchas veces (probablemente, tú también). Siempre es bueno hacerse preguntas (señal de mente inquieta y de sana curiosidad) pero especialmente importante es plantearse la finalidad y el sentido de cada uno de tus objetivos (no quería ponerme metafísica pero, si me apuras, hasta de la vida), porque cada una de esas metas y de tus acciones y actitudes para llegar hasta ellas va a hablar de ti: de tu carácter, tu personalidad, la clase de persona que eres y el tipo de vida que diseñas. No es fácil responder a esta cuestión, pero es vital que te la plantees porque, de no hacerlo, correrías el peligro de convertirte en un aventurero sin brújula, sin aventura, y esa sería una triste locura…

DÍA: Disfrutar, Inspirar y Aprender

Piénsalo, ¿cuál es tu respuesta si te preguntan: para qué estás aquí? Yo le he dado muchas vueltas y voy llegando a la conclusión de que aquí estamos (entiendo por ese “aquí” en esta vida, en general) para vivir DÍA a DÍA, porque el verdadero tesoro de la existencia es Disfrutar, Inspirar y Aprender. Igual que cuando entran los primeros rayos de sol por la ventana del dormitorio sientes que es el momento de despertar; cuando sabes que en tu vida es de DÍA ¡espabilas de golpe!, porque solo se ve con verdadera claridad cuando sientes que estás aquí para Disfrutar, Inspirar y Aprender. No te creas que esto es un “valle de lágrimas” y estamos aquí para sufrir, ¡qué horror! Indudablemente, la vida no es un lecho de rosas, pero el que hace disfrutar y disfruta es el que marca su propia ruta, hace honor a su autenticidad humana, se aleja de una existencia vana y crea experiencias sanas… ¡El combustible de los momentos son las ganas! No te agobies por ese nuevo proyecto, no te enfades con el despertador, no te estreses con tu pareja, aplica la regla del disfrute: si no lo gozas, ¡a otra cosa mariposa! ¡En serio! Esto no quiere decir que no tengas que esforzarte y entregarte, ¡por su puesto que sí!, pero no por “aquello que merece la pena”, sino por aquello que merece tu disfrute. Recuerda: si no me hace pasar un buen rato, no lo cato.

Por otro lado, inspirar es un acto biológico que hacemos sin pensar: necesitamos llenar nuestros pulmones de oxígeno para poder vivir; del mismo modo, estamos aquí para llenar los corazones con el oxígeno de la solidaridad, de la comprensión, del servicio…  El motor de la humanidad es el colaborar, desde la unión celular (responsable de que ahora podamos hablar) hasta el saber conectar con la mente y con el alma para “dar a luz” a un proyecto que, al mundo, pasma. Recuerda: quien no inspira, pronto la estira (la pata).

Y tras el Disfrute y la Inspiración, ¡te das cuenta que Aprendes un montón! Pues de pasarlo bien y de llegar al corazón se extrae una interesante lección… (que no te diré, eso solo tú mismo lo puedes ver…). Nadie nace sabiendo, cada día nos vamos construyendo, somos proyectos abiertos, con nuestras equivocaciones y nuestros aciertos, lo que queda claro es que nadie es un desierto, pero tenemos la habilidad de crear nuestros propios oásis, si desde ya te planteas: ¿para qué estamos aquí? (¡y sonríe y sé feliz porque… es de DÍA!).

María Graciani | Escritora, conferenciante, periodista

@m_graciani

Artículo incluido en el número de marzo de la revista Agenda de la Empresa