REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA – 2º DE ABONO

“Bach redivivo” (Franz Liszt, en referencia a Mendelssohn)

 NOTABLE ACTUACIÓN DE LA VIOLINISTA LETICIA MORENO

DIRECCIÓN: ELVIND  GULLBERG JENSEN

Suscribo el juicio de Pablo Casals sobre Mendelssohn: “Un romántico que se sentía a gusto en el molde del clasicismo”, características que coinciden en la obertura de “Las Hébridas” -también conocida por “La gruta del Fingal”- y, sobre todo, en la bellísima Sinfonía nº 3, en La menor, op.56 “Escocesa” que, como otras obras de similares características, arrebató hasta lo indecible a los filarmónicos de su tiempo y en la que predominan las fórmulas melodiosas y sentimentales, rematadas por una brillante coda  en forma de coral que conduce a una especie de himno, aspecto éste  que no siempre los directores se han interesado en resaltar. Como afirman sus biógrafos, ni la melancolía (excepto la prematura muerte de su hermana Fanny) ni el descontento enturbiaron la placidez de la vida de Mendelssohn; tampoco el anhelo de novedades a ultranza. En cualquier caso, Gullberg nos transmite un Mendelssohn tal como lo imaginamos: melodioso, sentimental, previsible, un compositor encantador que nos abruma a veces por una abundancia demasiado fácil, al decir de sus contemporáneos.

Cosa bien distinta la obra concertante que completaba el programa: el Concierto para violín y orquesta nº 5, en La mayor, K.219 de Mozart, protagonizado por la joven y talentosa violinista Leticia Moreno. Los cinco Conciertos para violín de Mozart forman parte indefectiblemente del repertorio de los grandes violinistas, especialmente por sus alegres tiempos finales que suelen adoptar la forma del rondó francés. Al lado de episodios exóticos al estilo de los “alla turca” –a la sazón en boga, como  en este K 219- aparecen algunos ecos de viejas melodías populares que recuerdan –como destacó nuestra joven  violinista-la tierra natal del maestro salzburgués. Los recursos técnicos de Leticia Moreno (que toca un Nicolò Gagliano de 1762, ¡ahí es nada) se complementaron con un sonido bello y amplio que nos permitió adentrarnos en el complejo y aparente ‘mundo fácil’ mozartiano, lleno de sorpresas y sobresaltos. Los aplausos insistentes obligaron a Leticia Moreno –que ya se perfila como uno de nuestros jóvenes valores, por su afinación, seguridad y hermoso sonido- a ofrecer fuera de programa una página de Bach.   ¡Interesante velada!

MFR