Nicolás Maduro anunció este domingo que se ha activado una orden de arresto contra todos “los involucrados en una operación terrorista”, que calificó como “conjura sangrienta”, desvelada este sábado y que dijo que estaba liderada por los opositores Juan Guaidó y Leopoldo López.

La “conjura sangrienta” a la que hizo además referencia vincula a Juan Guaidó, el diputado que Estados Unidos y otros 54 países reconocieron como “encargado” de la presidencia venezolana,  y a quien es su jefe político, Leopoldo López, quien se encuentra en la embajada española en Caracas en calidad de huésped desde fines de abril, cuando fracasó un intento de golpe de Estado.

El gobierno venezolano señala también como implicados a dos diputados opositores, Janet Fermín y Fernando Orozco.

Guaidó ha reaccionado diciendo que el chavismo intenta eliminar al Parlamento, de mayoría opositora. De hecho, todo esto ocurre mientras se acerca el 5 de enero, fecha en la que la Cámara elegirá a su presidente.

Voces de la oposición denuncian que el Gobierno de Maduro actúa entre bambalinas para evitar que Guaidó pueda repetir en el cargo, con lo que perdería el estatus que le permitió ser reconocido como presidente encargado por más de 50 países.