Desde irritación, visión borrosa o inflamación de la córnea, hasta afectación macular o degeneración macular

Llegó la hora de quitarse el sayo, del buen tiempo, de pasar más tiempo al aire libre y, por tanto, bajo los efectos del sol. La mayor parte de la población está plenamente concienciada de la importancia de proteger la piel del impacto solar; sin embargo, la necesidad de proteger la visión de los rayos del sol se pasa bastante por alto.

La vista pasa más de 16 horas, aproximadamente, en continuo funcionamiento. Más aún hoy en día con el uso excesivo de las tecnologías, que nos obligan a forzar en muchas ocasiones la visión. Si a esto se le suma el contacto directo con los rayos ultravioletas, conseguimos que nuestros ojos envejezcan más rápidamente, un efecto que puede ser irreversible.

Para poder evitarlo, es importante proteger nuestros ojos de la luz solar, “evitando la luz directa y prolongada y protegiéndonos la vista con gafas homologadas de calidad y gorras o sombreros que nos resguarden de la luz”, apunta el doctor Nabil Ragaei, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Marbella. También es recomendable utilizar colirio de lágrimas artificiales para hidratar la superficie del ojo y evitar la sequedad e irritación superficial y, en caso de ir a la piscina, usar las gafas de natación, lavar el ojo bien al salir del agua y usar lágrimas artificiales para evitar los efectos dañinos del cloro y las infecciones trasmitidas por el agua.

Al igual que en adultos, los niños deben estar igualmente protegidos del sol. “A diferencia de la protección solar en la piel de los niños, a la que se da enorme importancia, la protección ocular en ellos es habitualmente menor. Este error puede tener grandes consecuencias, pues, al igual que pasa con la piel, los daños en los ojos son también acumulativos y el riesgo de sufrir enfermedades oculares en la vida adulta es mayor si la exposición en la infancia ha sido alta y sin protección”, advierte el doctor Nabil Ragaei.

Posibles consecuencias de la exposición solar en los ojos

La exposición excesiva a los rayos ultravioleta puede acarrear serios problemas oculares: visión borrosa, inflamación superficial de la córnea, irritación, enrojecimiento, sequedad ocular o fotogobia, hasta, con los años, graves patologías como la afectación macular o degeneración macular (DMAE), que daña la visión central del ojo, impidiendo ciertas actividades como conducir o leer.

Envejecimiento ocular y cataratas

Entre las enfermedades producidas por el envejecimiento ocular, derivado en muchas ocasiones por la excesiva puesta al sol, destaca la visión con cataratas. La catarata es una patología que afecta a más del  70% de la población mayor de 70 años. Se caracteriza por la pérdida de transparencia del cristalino del ojo. Con el tiempo, las fibras del cristalino se hacen más compactas, más densas, y van perdiendo su transparencia, lo que provoca una paulatina disminución de la nitidez y agudeza visual.

¿Cómo se trata?

El tratamiento para eliminar la catarata es necesariamente quirúrgico. “En la actualidad, esa cirugía dura prácticamente cinco minutos, se hace con una anestesia tópica y consiste en reemplazar el cristalino dañado del ojo, que es la catarata, por un cristalino nuevo, una lente intraocular como prótesis”, explica el jefe del servicio de Oftalmología de Quirónsalud Marbella. Pero no sólo elimina la catarata, “esta cirugía ha avanzado tanto en los últimos años que ayuda también a mejorar la agudeza visual y la refracción del paciente después de la operación; es decir, permite eliminar el uso de las gafas después de la cirugía. Así, podemos corregir patologías como la miopía, hipermetropía o incluso el astigmatismo y también, en el mismo momento, podemos tratar la presbicia o la vista cansada”, continúa el especialista, lo que significa corregir la agudeza visual del paciente tanto para lejos como para cerca en una misma cirugía.