Existe una relación estrecha entre el desarrollo socioeconómico y las tasas de fracaso escolar y paro juvenil.

El fracaso escolar dilapida el tremendo esfuerzo que supone la educación obligatoria y siega oportunidades de las generaciones siguientes. El paro juvenil roba a la sociedad las mentes más frescas y de mayor capacidad de innovación.

La educación es la mejor herramienta de construcción del futuro. Estamos tristemente acostumbrados a que solo se debata cuando un gobierno busca otra panacea mediante una ley más o cuando las estadísticas se usan como metralla en las campañas electorales. Tan inútil es lo uno como lo otro dañino. Pero se repiten sin parar, con profuso despliegue de desorientación, o simple ignorancia, de quienes tienen el poder (y el deber) de facilitar soluciones. Todo ello para angustia de los ciudadanos, que pagamos (literalmente) la situación padecida en primer lugar, como siempre, por los estudiantes.

Hay dos vías que facilitarían el avance educativo.

La primera y más fácil es seguir los programas del Bachillerato Internacional (BI), fundamentalmente en la educación Obligatoria (Programas de Primaria y de Años Intermedios, de coste insignificante), aunque también en el propio Bachillerato. El BI analiza lo que se hace en muchos de los más avanzados centros del mundo y comparte lo mejor que encuentra; da orientaciones, forma profesores y evalúa prácticas educativas. Las tasas del BI llevan años congeladas, facilitando su implantación general.

La segunda, que cada centro detecte lo que su entorno necesita, sin los prejuicios y condicionamientos de lo que siempre se ha hecho, y busque caminos nuevos de la mano de profesionales y empresas punteros -LZ Producciones, OpenRoom, Alfonso XIII y Robles Restaurantes, entre otros, colaborarán el curso próximo con nuestro Colegio en una oferta educativa pionera; ello permite diseñar opciones innovadoras, basadas en los mundos tecnológico, artístico, del comercio, del turismo, abriendo las puertas a la formación en línea y personalizada- y manteniendo, por supuesto, el factor humano de estímulo y supervisión.

Así se impulsarían los dos factores clave para mejorar la educación: formación continua de los profesores y autonomía real de los centros. Desde hace años, con ayuda del BI y aplicando nuestra creatividad, comprobamos las ventajas de estos enfoques. Repetidamente hemos ofrecido a los gestores públicos la compartición de nuestra experiencia. Que se aproveche y generalice depende ya de otros.

Luis Rey Goñi |Director Colegio Internacional de Sevilla – San Francisco de Paula

Artículo incluido en el número de enero de la revista Agenda de la Empresa