Un nuevo capítulo se abre hoy en Argentina. Tras doce años de kirchnerismo, Mauricio Macri, líder del frente conservador Cambiemos, ha prestado juramento ante el Congreso como presidente de Argentina.

MacriEn su primer discurso, pronunciado ante el Congreso, Macri ha asegurado que sus principales objetivos serán “la pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a todos los argentinos”.

Sin embargo, su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner, ha querido hacer evidente el enfrentamiento con su ausencia en la toma de posesión. El choque entre ambos líderes a cuenta de la ceremonia de investidura (Macri ha querido retomar la tradición previa al kirchnerismo y recibir los atributos en la Casa Rosada, mientras que Fernández pretendía entregárselos en el Congreso, una costumbre que estrenó su marido, el fallecido Néstor Kirchner, y que había seguido ella misma) ha reflejado la división política que sufre la sociedad argentina, hasta culminar en una toma de posesión con toques rocambolescos: por decisión de la justicia, un presidente interino para solo doce horas, Federico Pinedo, ha colocado la banda y ha entregado el bastón al nuevo presidente.

En su discurso Macri ha afirmado también que se siente “más optimista que nunca” respecto un futuro que requiere “trabajo en equipo”. Su mandato, ha dicho, será un “tiempo de construcción con más justicia social”, “unido en la diversidad” para que el “proyecto común” esté por encima de las disensiones.

“Convoco a todos a aprender el arte del acuerdo”, ha dicho en una alocución que ha durado unos 25 minutos, uno de los discursos de investidura más breves de la última etapa democrática argentina.