Ante la inminencia de que 14 millones de personas pasen hambre en los próximos meses en Yemen, el Secretario General de las Naciones Unidas hace un llamamiento a la comunidad internacional para que acabe con el “absurdo ciclo de violencia” 

 – António Guterres describió un sombrío panorama para Yemen: “hoy en día se encuentra al borde del precipicio”, durante una declaración ante la prensa en la sede de la ONU en Nueva York.

Guterres diferenció entre la situación política, al afirmar que “hay signos de esperanza”, de la humanitaria de la que señaló que “debemos hacer todo lo posible para evitar que las condiciones, ya de por sí extremas, se deterioren y se conviertan en la peor hambruna que hemos visto en décadas”.

El titular de la ONU solicitó una vez más la actuación inmediata de la comunidad internacional para finalizar “un absurdo ciclo de violencia” que evitaría “una catástrofe inminente”. “El momento de actuar es ahora”, recalcó.

La crisis sin precedentes que se vive en Yemen, ahora en su cuarto año de guerra, ha llevado a que tres cuartas partes de la población requieran ayuda humanitaria; más de dos millones estén desplazados internos; y 16 millones de personas necesiten ayuda médica. Pero aún pueden empeorar.

Guterres recordó que el país árabe está más cerca que nunca de la hambruna y que de no tomarse medidas urgentes la mitad de la población, unos 14 millones de personas, podría estar en peligro durante los próximos meses.

Entre las medidas necesarias para evitar una catástrofe destacó que con carácter de urgencia ha de cesar la violencia. En este apartado, aplaudió el compromiso mostrado por muchos Estados Miembros durante los últimos días en favor del cese de hostilidades y a los esfuerzos de su enviado especial, Martin Griffiths.

Además, indicó que se ha de permitir las importaciones de alimentos, combustible y otros artículos de primera necesidad, respaldar la economía yemení y aumentar la financiación internacional.

“Al mismo tiempo, es esencial que todas las partes yemeníes participen de buena fe y sin condiciones previas con mi enviado especial, Martin Griffiths, para alcanzar una solución política negociada que ponga fin al conflicto”, dijo.

Guterres instó a todos los actores envueltos en el proceso “a superar los obstáculos y resolver sus diferencias mediante el diálogo”, durante las consultas auspiciadas por las Naciones Unidas y que están previstas a celebrarse a finales de mes.

“Debemos hacer todo lo posible para poner fin al sufrimiento humano y evitar que la peor crisis humanitaria del mundo empeore aún más”, finalizó Guterres.