La segunda llamada a las urnas en cinco meses ha devuelto al país al punto de partida: el Likud de Benjamín Netanyahu y el partido Azul y Blanco de Benny Gantz están codo con codo, y las negociaciones para formar gobierno se anuncian de nuevo muy complicadas.

El Likud de Benjamín Netanyahu aventaja en poco más de un punto y medio a la coalición de Azul y Blanco de Beni Gantz, las dos listas más votadas que superan el 28% y el 26%, respectivamente, de las papeletas y alejadas con diferencia del resto de formaciones.

Le siguen con alrededor de más del 8% los dos partidos ultraortodoxos, Shas y Judaísmo Unido por la Torá; y no muy lejos quedaría el ultraderechista laico, Israel Nuestro Hogar, de Avigdor Lieberman, a quien todos señalan como la próxima llave de Gobierno.