La gran marcha indígena, que recorrió este miércoles (9.10.2019) la capital de Ecuador, en una jornada de paro nacional contra el gobierno de Lenín Moreno, dio paso por la tarde a violentos choques y cargas policiales.

Las movilizaciones, que comenzaron hace una semana, ya han dejado al menos cuatro muertos y unos 800 detenidos. Las protestas estallaron en contra de la eliminación de los subsidios de los combustibles, en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según los últimos datos del Ministerio de Gobierno, la mayor cantidad de los 766 detenidos se registran en la ciudad costera de Guayaquil (177), seguido por la de Quito (163). En repetidas ocasiones, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, ha señalado que la mayor parte de personas, especialmente en Guayaquil, fueron detenidas por actos de vandalismo.

Tras la gran marcha de este miércoles, Lenín Moreno ha cambiado de estrategia y abierto un diálogo con los indígenas, a los que promete implementar una serie de medidas para compensarles por la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Moreno, que trasladó la sede del Gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, lejos del asedio de las protestas en Quito, anunció la decisión de regresar a la capital para extender la mano a los manifestantes indígenas. “Ya tenemos primeros buenos resultados del diálogo”, ha precisado Moreno en un mensaje colgado en su perfil de Twitter, en el que se ha congratulado de que la movilización indígena se haya deslindado de grupos violentos.

Por su parte, el secretario general de la Presidencia, José Augusto Briones, ha remarcado que se han producido acercamientos iniciales con representantes del colectivo indígena para avanzar en soluciones a sus demandas. Esos acercamientos se han producido a expensas de representantes de Naciones Unidas, de la Iglesia y de las universidades, que se han mostrado dispuestos a colaborar para solucionar el conflicto social.

Briones ha indicado que el Gobierno ha preparado un “plan integral” para atender las principales demandas indígenas que busca compensar el incremento de los precios de los combustibles y generar “oportunidades de bienestar reales” en las comunidades.