Las lluvias torrenciales en Somalia han provocado inundaciones que afectan a más de 400.000 personas.

Decenas de miles de afectados ya habían tenido que huir de sus hogares el año pasado por la sequía y el conflicto. Ahora las inundaciones han destruido sus refugios.

Las principales carreteras a la capital, Mogadiscio, están bloqueadas y muchas zonas de cultivo han sido arrasadas.

Antes de las inundaciones, casi cinco millones y medio de personas necesitaban ayuda para comer, beber y refugiarse. Los fondos para ayuda humanitaria ya eran insuficientes.