La UE penalizará una práctica muy habitual por parte de China, la de comprar empresas en terceros países mediante subsidios nacionales, como ocurre en Egipto. Quiere evitar así una posible competencia desleal en los mercados europeos a la hora de vender sus productos.

Es la primera vez que Bruselas impone aranceles a las empresas chinas que operan en el extranjero. En esta ocasión han ido dirigidas a exportadores egipcios de tejidos de fibra de vidrio, subsidiados por China.

Como respuesta, China ha criticado la decisión comunitaria diciendo que viola las normas de la Organización Mundial del Comercio. Según Pekín, las diferencias deben resolverse negociando. Pero la UE, con esta medida, pretende aumentar sus esfuerzos y protegerse de las políticas comerciales expansionistas de China. En su lista, hay otras industrias esperando a ser tramitadas.