Una prórroga que tiene dos escenarios posibles. Uno, que los diputados británicos acepten la semana que viene el acuerdo de Brexit. En ese caso, tendrán hasta el 22 de mayo para salir de forma ordenada del club comunitario.

La otra, la más plausible, que rechacen una vez más el acuerdo. Si eso ocurre, los británicos tendrán solo hasta el 12 de abril para aclarar su postura y explicar a Bruselas qué van a hacer.

En este caso, Londres se verá abocado a elegir entre tres opciones: solicitar una prórroga más larga y participar en las elecciones europeas; optar por un divorcio sin acuerdo; o revocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa y, por tanto, cancelar el divorcio. No obstante, Tusk ha advertido de que “todas las opciones seguirán abiertas el 12 de abril” si los parlamentarios mantienen su rechazo al texto por tercera vez.

Por su parte, Theresa May ha vuelto a trasladar la presión al Parlamento para que diga sí in extremis al acuerdo de Brexit: “La decisión de hoy subraya la importancia de que la Cámara de los Comunes apruebe el acuerdo de Brexit la próxima semana para que podamos poner fin a la incertidumbre y salir de una manera ordenada y sin contratiempos”, dijo la primera ministra británica.

May utiliza las elecciones europeas de finales de mayo como medio de presión. Como ella subrayó, sería “un error” pedir a los británicos que participen en las próximas elecciones europeas tres años después de votar a favor de salir de la UE.