“En el trienio, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ha dilapidado un caudal intangible de simpatía”.

Los espectadores del último programa de abono se quedaron sin música porque los intérpretes se dieron a la fuga con una huelga a la que todavía estamos buscándole el sentido”. (Javier Rubio, ABC, 04-07-2019).

Suscribo íntegramente ambos comentarios por cuanto desde esta sección siempre hemos compartido las mil y una vicisitudes a las que ha tenido que enfrentarse la ROSS, una orquesta sinfónica creada a partir de un proceso de selección absolutamente competitivo, con un jurado de talla internacional que, a lo largo de los años, ha logrado consolidar su personalidad hasta convertirse en protagonista de la vida filarmónica de la ciudad.

Multitud de estrenos absolutos, así como de reestrenos con todos los honores han ocupado los atriles de la ROSS que, desde el primer momento, se ha distinguido de otras agrupaciones de carácter similar que surgieron en su afán de competencia con el vecino: Orquesta Joven de Andalucía, Orquesta Ciudad de Granada, Filarmónica de Málaga, Orquesta de Córdoba, Bética Filarmónica…, a las que podría sumarse la Orquesta del Diván, noble proyecto impulsado por ese genio que es Barenboim, pero que ya habían rechazado otras instituciones europeas (Berlín y Viena, por ejemplo) por su elevado coste y mantenimiento.

La ROSS -que en algún momento ha visto peligrar su continuidad- se mantuvo fiel a su compromiso para con “la afición” y, en consecuencia, jamás recurrió a la huelga, incluso cuando las nóminas no estuvieron garantizadas. Resulta extraño que precisamente cuando la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Sevilla -tras ímprobos esfuerzos- habían logrado consignar una suculenta partida presupuestaria que garantizaba el cumplimiento de las obligaciones económicas pendientes (1), la ROSS decide “dar un cerrojazo”, incumplir sus obligaciones y ‘birlar” a los abonados y público en general el último concierto de abono de la temporada 2018-2019.

En consecuencia, algunos patrocinadores -Colegio Internacional San Francisco de Paula y ELI (Victoria Stapells)- justamente indignados, han decidido retirar su patrocinio al considerar que la convocatoria de huelga era un acto de desconsideración que coincidía con la noticia de una importante inyección de dinero por parte del Ayuntamiento y de la Junta de  Andalucía, es decir, de los impuestos de todos los ciudadanos. Cuestión bien distinta es la respuesta de la burguesía sevillana, cada día más ausente del Maestranza, aunque esto sería tema de un próximo comentario (2).

(1) 1.400.000 euros.

(2) Apenas entregado mi artículo a la redacción de Agenda de la Empresa, el profesor José Luis de Justo Alpañés publica en ABC (30-07-2019) un lúcido comentario que viene a apuntalar mi teoría sobre el paulatino desencuentro de los intelectuales y de los políticos con la música. Afirma el profesor de Justo que “desgraciadamente a los políticos no les gusta demasiado la música sinfónica (3), como se demuestra por su ausencia generalizada en los conciertos de la ROSS”. Sí quiere llamar la atención sobre lo que supone la ROSS para la oferta cultural de nuestra ciudad. Se ha conseguido un milagro y, si se da marcha atrás, no será fácil volver adelante. Y esto se ha hecho en el momento de la campaña para la renovación de abonos…

(3) Tampoco a los intelectuales, que suelen mostrar buen ojo para la pintura pero mal oído para la música…

Miguel Fernández de los Ronderos   |   informaria@informaria.com

Artículo incluido en el número de septiembre de la revista Agenda de la Empresa