Aunque la guerra en Siria se reduce ahora al noroeste y el este del país, las violaciones de los derechos humanos siguen siendo comunes en todo el territorio, según se recoge en el informe de la comisión de investigación de la ONU.

El presidente de la comisión dijo que la guerra no ha terminado y que los ataques de todos los bandos combatientes siguen dejando numerosas víctimas civiles. “Más allá de los enfrentamientos, siete años de hostilidades han generado muchos vacíos de seguridad elevando el riesgo de violencia continúa en muchas áreas y la impunidad por las violaciones de derechos humanos lo que deja la posibilidad de un retorno seguro y sostenido como completamente ilusoria”, dijo Sergio Pinheiro, el presidente de la comisión.

El informe detalla que, en zonas recuperadas en meses recientes por las fuerzas progubernamentales, como Homs, Duma o Daraa, se ha engendrado “un clima de terror mediante una campaña de arrestos arbitrarios y detenciones tras los bombardeos”.

En esas áreas los civiles “sufren un abuso arbitrario del poder estatal que recuerda a las condiciones que desataron el horrible conflicto en sus inicios”.

Las violaciones de derechos humanos y posibles crímenes de guerra también se producen en áreas bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias, la coalición apoyada por Estados Unidos, donde alrededor de 35.000 personas provenientes de las últimas zonas controladas por el DAESH están recluidas a la fuerza en campos de desplazados.