La policía de frontera griega usó gases lacrimógenos este sábado (29.02.2020) para hacer retroceder a miles de migrantes

Más de un millar de migrantes y refugiados se han concentrado ante la frontera terrestre entre Turquía y Grecia desde el viernes,  aunque está sellada por las fuerzas de seguridad griegas.

Cientos de personas están además atrapadas en el área entre las fronteras después de que las autoridades turcas las dejaran pasar, pero se encontraran con el cruce sellado en la parte griega. Ahora, son los turcos los que no les permiten regresar.

La imagen de decenas de inmigrantes llenando autobuses en Estambul para llegar a la frontera sin que nadie se lo impidiese deja claro que las autoridades turcas los están utlizando como moneda de cambio para poner a la Unión Europea entre la espada y la pared.

Esta medida de presión es una de las reacciones de Turquía al ataque sirio-ruso que mató a 33 de sus soldados este jueves en Idlib. EL mensaje a Bruselas está claro. Si la situación empeora en Siria, facilitará el tránsito de refugiados hacia Europa.

En unas declaraciones a la televisión privada Skai, el ministro griego de Defensa, Nikos Panayotópulos, recalcó que el gobierno tiene previsto reforzar aún más la frontera para dejar claro que Grecia protege la entrada a su país y a la Unión Europea (UE).

Por su parte, el primer ministro griego Kyriakos MItsotakis aseguró que no tolerará entradas ilegales en su país. “Grecia no tiene ninguna responsabilidad en los trágicos sucesos de Siria y no sufrirá las consecuencias de las decisiones tomadas por otros”. Y convocó este sábado un gabinete de urgencia para tratar la situación.