El Secretario General de la ONU ha felicitado a todos los participantes en las negociaciones por su final exitoso, destacando el “papel de liderazgo” de la Unión Africana y ha alentado a todos a “cumplir con sus compromisos durante el periodo de implementación” del acuerdo de paz.

La República Centroafricana lleva inmersa en un conflicto desde 2012, cuando estallaron los enfrentamientos entre la milicia mayoritariamente cristiana anti-Balaka y la coalición rebelde principalmente musulmana, que costaron la vida de miles de personas y dejaron dos tercios de la población dependiendo de la ayuda humanitaria.

En 2013, los grupos armados tomaron la capital y el entonces presidente François Bozizé fue obligado a huir. Tras un breve periodo de latencia del conflicto en 2015 y en 2016, cuando se celebraron elecciones, los enfrentamientos se intensificaron en 2017.

Las negociaciones de paz comenzaron el 24 de enero de este año en Jartum, en Sudán, y han durado diez días bajo los auspicios de la Iniciativa Africana para la Paz y la Reconciliación en la República Centroafricana, encabezada por la Unión Africana con apoyo de las Naciones Unidas.

António Guterres ha reiterado el compromiso de las Naciones Unidas de asistir a la nación africana “en este crítico momento” y ha llamado a los países vecinos, las organizaciones regionales y todos los socios internacionales para que apoyen los alentadores pasos que la República Centroafricana ha dado para llevar una paz duradera y sostenible al país”.

Entre otros aspectos positivos que han conducido a la estabilidad y la rendición de cuentas estuvo el traslado hace dos semanas a la Corte Penal Internacional de Patrice-Edouard Ngaïssona, coordinador político de una milicia anti-Balaka, bajo cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Ngaïssona había sido detenido el 12 de diciembre pasado en Francia tras una orden de busca y captura por la presunta comisión de distintos crímenes en la República Centroafricana en 2013 y 2014.