UNESCOEl pasado 17 de abril, a 113 años de su nacimiento y en el marco del 70 aniversario de la UNESCO, se celebró  el recuerdo de Jaime Torres Bodet, figura de primer orden en la historia de la Organización por haber sido su segundo Director General y por el papel que desempeñó, unos años antes, en su fundación.

Aunque hoy su sede es París, la UNESCO nació en Londres, el 19 de noviembre de 1945, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Su creación ocurrió mediante una reunión internacional conocida como Conferencia Preparatoria, a la que asistieron 44 naciones. México participó con una delegación presidida por Torres Bodet, que en ese momento era Secretario de Educación, acompañado por el también poeta José Gorostiza, el filósofo Samuel Ramos, el médico Manuel Martínez Báez y el diplomático Luis Padilla Nervo, firmante, unos meses antes, de la Carta de Naciones Unidas que dio vida a la ONU.

Durante esta Conferencia, Torres Bodet pronunció un discurso, “La UNESCO y la integración del hombre del porvenir”, que causó sorpresa entre los delegados. Con sus palabras, Bodet señaló la necesidad de que la UNESCO apuntara también al desarrollo de los pueblos históricamente menos favorecidos, en lugar de sólo preocuparse por la necesidad inmediata de contribuir con la reconstrucción de lo que la Segunda Guerra Mundial había destruido. En gran medida, su intervención es fundamental para que la UNESCO se ocupara, desde su origen y hasta la actualidad, de asuntos tan trascendentes como la alfabetización universal y la educación para la paz. Motivados por su mensaje, los delegados reunidos lo eligieron para que presidiera la primera de cinco comisiones de trabajo de la Conferencia, precisamente la que le dio nombre y redactó el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO.

Ya de regreso en México, Torres Bodet emprende la redacción de la reforma al artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relativo a la educación. Al respecto, son muchos los especialistas que han señalado las grandes semejanzas que comparte esta reforma con la Constitución de la UNESCO. En el segundo volumen de sus memorias, Años contra el tiempo, el mismo Torres Bodet atribuye esta reforma a su experiencia en la conferencia que le dio vida a la UNESCO:

“la prensa y los intelectuales de México habían comentado con simpatía la labor de la delegación mexicana que tuve la honra de encabezar. Hombres como Antonio Caso consideraron plausibles, en declaraciones públicas, los argumentos invocados en mi discurso […]. Esas virtudes de franqueza y de lealtad –si eran ciertas– exigían un corolario lógico: adaptar el texto de nuestra Constitución a lo expresado, en nombre de la república, desde una tribuna de resonancia internacional”.

Tres años después, en 1948, luego de cumplir con su periodo como Secretario de Educación Pública y en plenas funciones como Secretario de Relaciones Exteriores, la Tercera Conferencia General de la UNESCO lo eligió Director de la Organización. Su nombramiento coincidió, además, con la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Así, durante su gestión, la UNESCO realizó exposiciones y publicó materiales educativos en torno a los derechos humanos, además de conformar grupos de especialistas sobre asuntos como el racismo o el combate a la discriminación de las mujeres en la educación. En este sentido, un caso paradigmático fue la Comisión de Expertos sobre Problemas Raciales, conformada en 1950 por científicos y antropólogos como Lévi Strauss y Juan Comas. Mediante esta comisión, y con la experiencia aún demasiado fresca del exterminio nazi por prejuicios raciales, la UNESCO fundamentó, con argumentos científicos y filosóficos, el error de considerar la existencia de razas superiores.

Otro de los aportes fundamentales de Torres Bodet en la UNESCO fue el de la educación de los adultos. Así, fundó los Centros Regionales de Educación Fundamental, uno de los cuales se ubicó en Pátzcuaro, Michoacán, en una hacienda donada por Lázaro Cárdenas. Este Centro sigue activo hasta la fecha y su existencia es un referente obligado de la creación, treinta años después, del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).

Torres Bodet, el poeta

La labor de Torres Bodet como funcionario está vinculada con uno de sus grandes oficios, el de poeta. Era tal su manejo del lenguaje que sus discursos han sido recogidos en más de nueve libros y durante algunos años se creyó cierto el rumor de que el escritor André Maurois había sido contratado para escribir la historia de la UNESCO en tres volúmenes, de los cuales el segundo llevaría como título “Los discursos del Director Torres Bodet”. Miembro, junto a Xavier Villaurrutia y Salvador Novo, del grupo de los Contemporáneos, es autor de catorce libros de poemas, además de tres novelas y cuatro libros de memorias. Entre las muchas etapas por las que transcurrió su escritura, su experiencia como Director de la UNESCO se vio reflejada en uno de sus últimos libros, llamado Fronteras (1956) y en el que, en palabras de Emmanuel Carballo, Torres Bodet “ha pasado de los excesos de la subjetividad al amor nunca excesivo por los hombres de todos los credos, de todas las razas y de todas las posiciones económicas”. Así pues, y como testimonio y celebración de su recuerdo, a continuación se dan cita fragmentos de uno de sus poemas más celebrados:

Civilización

Un hombre muere en mí siempre que un hombre

muere en cualquier lugar, asesinado

por el miedo y la prisa de otros hombres.

[…]

Un hombre que anheló ser más que un hombre

y que, de pronto, un día comprendió

el valor que tendría la existencia

si todos cuanto viven

fuesen, en realidad, hombres enhiestos,

capaces de legar sin amargura

lo que todos dejamos a los próximos hombres

[…]

Porque de nuevo todo es puesto en duda

todo

se interroga de nuevo

y deja mil preguntas sin respuesta

en la hora en que el hombre

penetra –a mano armada–

en la vida de otros hombres.