“A pesar de todos los esfuerzos, no hemos podido detener el conflicto”, ha declarado Aung Sann Suu Kyi en una rueda de prensa en Naipiyido ante diplomáticos y otras autoridades. La Nobel de la Paz ha dicho que condena “todas las violaciones de los derechos humanos” y ha asegurado que su país se compromete “a llevar ayuda humanitaria” a los afectados.

Asimismo, ha desmentido este martes que su Gobierno eluda responsabilidades y ha afirmado que se siente “profundamente desolada por los civiles atrapados en la trampa”, en alusión a la violencia contra la minoría musulmana rohinyá en el estado Rakhine.

Sus declaraciones se producen después de haber sido duramente criticada por guardar silencio ante los acontecimientos en su país, del que ya han huido más de 400.000 musulumanes rohinyás refugiados.

Este lunes, un grupo de países, encabezados por Reino Unido, que asisten a la Asamblea General de la ONU en Nueva York se han reunido con representantes del Gobierno birmano para pedir el cese a la violencia contra los refugiados rohinyás y que permitan el suministro de ayuda humanitaria en Birmania.