La junta militar de Sudán ha pasado a retiro al exministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor del Ejército que sirvieron bajo el mando de Omar al Bashir, tras su derrocamiento el pasado jueves, y revisará además las relaciones exteriores que tejió el exmandatario.

El recién designado portavoz del Consejo Militar Transitorio, Shamsaldín Kabashi, ha anunciado esta y otras medidas, como el cese del embajador en Washington, el general Mohamed Abdelmaula, y la reevalución de la situación de los embajadores en otros países.

Además, los generales se han reunido este domingo con representantes de las fuerzas políticas en el centro de convenciones de Jartum para dar comienzo a las negociaciones sobre la transición y les han pedido que presenten sus “sugerencias y puntos de vista” por escrito y en los próximos siete días, incluidas sus condiciones para la formación de un Gobierno civil y un candidato a primer ministro.

La junta ha expresado su deseo de que las fuerzas políticas acuerden una figura de consenso “patriótica e independiente” para ocupar ese cargo.

Sobre la duración del periodo transitorio, que los militares han establecido en dos años, algunos sectores de la oposición rechazan que se extienda durante tanto tiempo, al igual que los manifestantes en las calles, que piden el traspaso inmediato del poder a una autoridad civil. De hecho, miles de personas siguen acampadas en los alrededores del cuartel general del Ejército en Jartum desde hace más de una semana, incluso después del derrocamiento de Al Bashir para seguir presionando.

Entre las promesas de la junta militar está la puesta en libertad de los manifestantes detenidos en las protestas contra el antiguo presidente y el desmantelamiento de los poderosos Servicios de Seguridad e Inteligencia, que cuentan con un amplio historial de violaciones de los derechos humanos.