Nantes Food Forum es un evento único en Francia cuyo objetivo es reunir a todos los actores del sector agroalimentario para debatir y explicar por qué es posible comer mejor, más sano y más sostenible. Y en este entorno, la Fundación Global Nature recibió una invitación para contar su proyecto europeo LIFE Agriadapt, que pretende demostrar cómo diversas medidas pueden aumentar la adaptación al cambio climático de explotaciones ganaderas, tierras arables y cultivos permanentes.

En concreto, la participación fue el día 26 de septiembre en una sesión dedicada a comprender los retos a los que se enfrenta nuestra alimentación en relación al cambio climático. Tres representantes del proyecto LIFE AgriAdapt (español, francés y alemán) compartieron una sesión de una hora dirigida por una periodista especializada. En un formato distendido y abierto a la intervención del público, se presentó el proyecto, así como las novedosas herramientas que ha creado y que permiten evaluar la vulnerabilidad climática para diferentes cultivos específicos con gran precisión geográfica. Este contexto sirvió para debatir y discutir sobre las medidas de adaptación y su aplicabilidad real.

Durante los tres días que dura Nantes Food Forum, productores, distribuidores, restauradores, expertos de diversos organismos, decisores políticos y, por supuesto, consumidores del país comparten experiencias y reflexiones alrededor del futuro de la producción y del consumo. Por este motivo, este evento incluye eventos muy variados y dirigidos a todos los públicos, desde sesiones técnicas a demostraciones gastronómicas o exposiciones.

Francia, un paso por delante

En esta importante cita, Nantes Food Forum, también se puso sobre la mesa diferentes reflexiones que denotan la madurez del estado francés en esta materia.  Por ejemplo, desde una perspectiva técnica se profundizó en las estrategias de adaptación y de hasta qué punto deberían estar centradas a escala sectorial (estrategias específicas para cultivos concretos: maíz, cereal, bovino, entre otros) o territorial (estrategias en cascada desde la región a la explotación), y cómo cada enfoque podría tener repercusiones diferentes sobre la cadena agroalimentaria.

Asimismo, se dedicaron sesiones a analizar cómo los consumidores están exigiendo, cada vez más, producciones respetuosas desde el punto de vista social, ambiental y climático.

En resumen, quizás la conclusión más importante sea que el futuro de la agricultura europea en términos de adaptación al cambio climático pasa por rediseñar por completo la lógica actual de los mercados e ir a producciones sostenibles con cadenas cortas a escala regional. Y que el cambio climático, más allá de ser una limitación, debería entenderse como una señal nítida para emprender este cambio.