Un nuevo proyecto de emergencia busca ayudar a países productores de banano de América Latina y el Caribe a proteger un pilar de su alimentación y su economía

La enfermedad, causada por la cepa más reciente del hongo Fusarium, daña las raíces y los tallos de la planta y, aunque no es dañino para la salud humana, puede conducir a pérdidas de rendimiento del 100%, por lo que es una preocupación importante para los países y las comunidades donde la producción de banano es una fuente crítica de alimentos, ingresos familiares y exportaciones.

El hongo fue detectado recientemente por primera vez en la región en Colombia, donde 175 hectáreas de fincas bananeras han sido puestas en cuarentena por el Instituto Colombiano Agropecuario. Su vecino Ecuador es el mayor exportador de banano del mundo, mientras que Colombia, Costa Rica y Guatemala también son importantes productores. Si la enfermedad se propaga, tendría impactos devastadores para los agricultores y sus familias en toda la región.

El patógeno puede transmitirse a través del movimiento de materiales de siembra infestados, tierra contaminada, agua u otros medios físicos como zapatos, herramientas y neumáticos. Una vez establecido, permanece en el suelo durante décadas. Actualmente no hay forma de erradicarlo por completo.

A nivel internacional, la FAO está estableciendo una red mundial sobre el TR4 en el marco del Foro Mundial Bananero (FMB) la plataforma de múltiples interesados del sector, que alberga la FAO. La red ayudará a coordinar las acciones y a difundir el asesoramiento técnico de los organismos especializados, incluido el grupo de trabajo sobre el TR4 del Foro.

Además, la CIPF -cuya Secretaría también hospeda la FAO-, convocó recientemente un taller en Colombia para expertos agrícolas de 16 países latinoamericanos sobre sanidad vegetal, incluidas las mejores prácticas para prevenir la propagación de la marchitez por Fusarium.