El creciente endeudamiento en Grecia e Italia, aunque esperado, pone a prueba las normas fiscales de la UE, que requieren que los países con deudas elevadas las reduzcan gradualmente. La deuda total en el bloque monetario de 19 países cayó al 85,1 por ciento del PIB el año pasado desde el 87,1 por ciento de 2017, según Eurostat.