En la cumbre de Londres, los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte reafirmaron su compromiso con la cláusula de defensa colectiva

La cumbre en la que la OTAN celebró su 70 aniversario terminó sin bloqueo turco, sin retirada dramática de Trump, sin diagnóstico francés de “muerte cerebral”, con una declaración en la que se abre puertas a un “proceso de reflexión” y se reconoce el reto que significa el desarrollo militar y tecnológico de China.
La perspectiva de una política común con respecto a China aún está muy lejos, pero después de todo, la OTAN ha acordado ampliar sus horizontes estratégicos.

La canciller alemana, Angela Merkel, enfatizó este hecho después de sus conversaciones bilaterales con el presidente de Estados Unidos. Debido a la presión de Trump, la OTAN ahora está gastando más dinero en defensa, abriendo espacio para lidiar con problemas estratégicos.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, formará un grupo de expertos para abordar la dirección estratégica de la alianza.

Los jefes de estado también han abordado la relación con Rusia -con quien mantienen una doble vía de diálogo y disuasión- y el futuro del control armamentístico tras el fracaso del tratado de reducción de misiles nucleares de corto y medio alcance entre Moscú y Washington. El secretario general ha recalcado que la alianza responderá al despliegue rusos en suelo europeo “de forma defensiva y coordinada”.