Aung San Suu Kyi, líder de facto del Gobierno birmano, responde este martes ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya por los presuntos crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Ejército de su país contra la minoría rohinyá, de religión musulmana, en la segunda mitad de 2017

Birmania se enfrenta a partir de este martes a la acusación de genocidio interpuesta por Gambia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por las ofensivas militares contra la minoría musulmana rohinyá de 2016 y 2017.

La acusación se refiere a dos oleadas de brutales operaciones militares del Ejército birmano en 2016 y 2017, en las que miles de civiles fueron asesinados y un total de más de 800.000 rohinyás huyeron a Bangladés.

El juicio podría prolongarse durante años. Se acusa a las autoridades birmanas por su represión contra la minoría musulmana, cuya defensa ha asumido la propia líder de facto del país y ex premio nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

Gambia denunció, en nombre de la Organización para la Cooperación Islámica, el pasado 11 de noviembre a Birmania ante la CIJ por violar la Convención contra el Genocidio de 1948, que el país del Sudeste Asiático ratificó en 1956, por sus campañas contra los rohinyás. La acusación, que también ha sido apoyada por Canadá y Holanda y está limitada temporalmente al periodo posterior a 2016, se basa en un informe elaborado por una misión de investigación internacional de la ONU que, en agosto de 2018, concluyó que las operaciones militares habían sido llevadas a cabo con “intención genocida”.