“Dada la forma en que se impone, la pena de muerte tampoco cumple ningún objetivo penológico legítimo”, han escrito los jueces.

El tribunal ha convertido a cadena perpetua, por unanimidad, las sentencias de las ocho personas condenadas a muerte, aunque los jueces difirieron ligeramente en su razonamiento.

“La decisión de hoy de la Corte Suprema del estado por suerte pone fin a la pena de muerte en Washington. La corte deja perfectamente claro que la pena de muerte en nuestro estado se ha impuesto de una manera arbitraria y racialmente sesgada, y se ha aplicado de manera desigual sin servir como justicia criminal”, ha dicho el gobernador, Jay Inslee.