La Corte Suprema dictaminó que no se debe investigar a los altos cargos sospechosos de tener vínculos con el asesinato en 1989 de seis sacerdotes jesuitas, entre ellos un expresidente, según indicaron los abogados de ambas partes. El asesinato de jesuitas durante la guerra civil del país centroamericano fue uno de los episodios más notorios durante el conflicto, en el que murieron 75.000 personas y 8.000 desaparecieron.