El Secretario General de la ONU, António Guterres, recordó que la ciencia ha evidenciado que hace falta una mayor ambición para derrotar al cambio climático. “Ambición en la mitigación. Ambición en la adaptación. Ambición en el financiamiento. Ambición en la cooperación técnica y la creación de capacidades. Ambición en la innovación tecnológica.”

 – Tras dos semanas de negociaciones, los Estados concluyeron el Programa de Trabajo para la implementación del Acuerdo de París, un plan cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a un máximo de 2º C para fines de siglo.

Los delegados reunidos desde el 2 de diciembre en la ciudad polaca de Katowice sellaron sus discusiones este sábado con un documento que marca las pautas para garantizar que los Estados cumplan sus compromisos de disminuir las emisiones de dióxido de carbono.

La adopción del Programa de Trabajo del Acuerdo de París permitirá que dicho pacto sea operativo a partir del 2020.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, aseveró que el Programa de Trabajo constituye el cimiento de un “proceso transformador que requerirá una ambición reforzada de la comunidad internacional”.

Entre los puntos clave del texto destaca un marco de transparencia para promover la confianza entre las naciones en cuanto a lo que todas estén haciendo para abordar el cambio climático. El marco estipula cómo los países proporcionarán información sobre sus planes de acción nacionales, incluida la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como las medidas de mitigación y adaptación.

También se acordó un estándar para medir las emisiones de gases de efecto invernadero y si los países más pobres consideran que no pueden cumplir con los parámetros establecidos, pueden explicar por qué y presentar un plan para desarrollar su capacidad al respecto.

Sobre el financiamiento de los países desarrollados para apoyar la acción contra el cambio climático en los países en desarrollo, el documento define una manera de decidir objetivos nuevos y más ambiciosos a partir de 2025 y arrancando del compromiso actual de movilizar 100 mil millones de dólares por año desde 2020.

Otro logro notable se refiere a cómo evaluar colectivamente la efectividad de la acción climática en 2023 y cómo monitorear e informar el progreso en el desarrollo y la transferencia de tecnología.

El tema más álgido de las discusiones fue el de los “mecanismos de mercado” que permiten a los países cumplir con una parte de sus objetivos de mitigación internos.

Esto se hace, por ejemplo, a través de “mercados de carbono” o “comercio de carbono”, que permiten a los países comerciar con sus derechos de emisión. El Acuerdo de París reconoce la necesidad de que haya normas globales sobre el asunto para salvaguardar la integridad de los esfuerzos de todos los países y garantizar que cada tonelada de emisiones liberadas a la atmósfera se tenga en cuenta.

Las delegaciones dedicaron gran parte de las negociaciones a este punto, causando retrasos en el calendario de la conferencia y sin llegar a un acuerdo, por lo que decidieron retomar esa discusión en su próxima conferencia, la COP25, que tendrá lugar en Chile a finales de 2019.