En Berlín, las potencias internacionales han sellado un acuerdo para tratar de acabar con nueve años de guerra y caos en Libia

La canciller y anfitriona de la Conferencia sobre Libia celebrada este domingo en Berlín, Angela Merkel, ha anunciado el compromiso de los países asistentes, todos con intereses en el conflicto libio, a respetar el embargo de armas acordado en 2011 por Naciones Unidas. Su actual secretario general, el portugués António Guterres, ha señalado que “todos los participantes se han comprometido a renunciar a las interferencias tanto en el conflicto armado como en los asuntos internos del país”.

Según este acuerdo, – firmado por 12 países, entre ellos Rusia, Turquía, Francia y Estados Unidos –  debería cesar tanto el apoyo militar de Turquía al gobierno de Fayed al Serraj, reconocido por la ONU, como el apoyo de Rusia al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de los rebeldes que dominan el este de Libia. 

La rivalidad entre Serraj y Haftar queda ahora entre los principales obstáculos en la aplicación de los pasos decididos en Berlín. Al igual que en Moscú en el intento fallido en los últimos días de que firmen una tregua, y como anteriormente en Italia, fue imposible poner a los dos líderes libios en la misma sala para discutir cara a cara.
Haftar y Sarraj siguieron el trabajo desde dos lugares diferentes, mantuvieron conversaciones separadas con todos y no participaron en la mesa redonda con los demás. Al final, sin embargo, dieron su consentimiento a Merkel para el nombramiento de miembros del comité militar “5 + 5” que, de acuerdo con el plan de acción de la ONU, debería monitorear el alto el fuego y establecer la línea de despliegues.