XXXIII FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA DE SEVILLA

“Bach es un Dios benevolente, al que los músicos deberían ofrecer una plegaria antes de empezar a trabajar, para que los preservase de la mediocridad”. (Claude Debussy)

 

 – El arte de la fuga es el testamento musical de Bach, su última y grandiosa obra que nos hace penetrar en un mundo de una belleza y un refinamiento insuperados que bien podría  compararse con el proyecto de Miguel Ángel para la basílica de San Pedro en Roma. Esta especie de resumen definitivo de la fuga –la principal forma de la polifonía, basada en la imitación- fue evolucionando hasta llegar a Bach, lo que supuso su apogeo tras tantos  años componiendo y publicando, dado que las fugas para clave eran una de las fuentes de prestigio de Bach, cuyo gran continuador en el género fue Beethoven, tal como se puede apreciar en sus últimos cuartetos, auténticas obras maestras, con protagonismo de la fuga, en especial, el compuesto en la tonalidad de do sostenido menor.

femas-33-2016La Accademia Bizantina, formada con la intención der hacer música “como un gran cuarteto de cuerdas”, ha estado sostenida y alentada por personalidades como Jörg Demus (a quien los veteranos recordamos con emoción), Riccardo Mutti o Luciano Berio. Sobresalen en la agrupación italiana la disciplina y el refinamiento de su laureado director Ottavio Dantone, organista, clavecinista, especializado en el bajo continuo, director de ópera … pero ante todo, profundo conocedor del complejo mundo barroco, todo ello impulsado por el entusiasmo de unos instrumentistas que, cual mosaico bizantino, sitúan a esta Accademia  entre los conjuntos de música antigua más prestigiosos y refinados del panorama internacional.

Este modesto comentarista  ha de remontarse a una de las primeras ediciones del Festival de Música Antigua –decano en su género en España- allá en la década de los 80 del pasado siglo, para revivir la impresión que causó en todos nosotros el descubrimiento de esta obra postrera del genio de Eisenach. Densa, compleja, paradigma de la llamada ‘música absoluta’, El arte de la fuga exige concentración y recogimiento casi religioso. Como los que mostró el numeroso  público de la Sala Turina que, emocionado y conmovido, era consciente de haber asistido a uno de los grandes hitos de la creación musical en esta magnífica apertura del FeMÀS 2016.

Miguel Fernández de los Ronderos