Los constantes cambios de paradigma de nuestro entorno vital, cada vez más evidentes en un contexto social y tecnológico en continua transformación, demandan de los profesionales una acusada capacidad de adaptación perdurable en el tiempo.

Este vertiginoso proceso de cambio, propiciado por los avances de la era digital y de la información, al que las empresas se ven cada vez más expuestas, precisa de una decidida apuesta por la formación permanente de sus cuadros orientada a la adquisición de nuevas destrezas y habilidades.

La formación continua debe ser concebida como un elemento esencial de las organizaciones, sea cual sea su sector o su modelo productivo y de negocio. Un factor clave de aporte de valor, tanto para el conjunto de la empresa como para los profesionales que la integran, que deberá ser suficientemente dotado de recursos e insertarse de forma determinante en sus procesos de gestión.

Una formación en fin que, llevada a cabo por profesionales, ofrezca al personal una actualización permanente del conocimiento y de las destrezas necesarias para poder adaptarse a los tiempos, mejorar la productividad y competir con posibilidades de éxito. Conocimiento que podrá abarcar desde aspectos meramente técnicos o utilitaristas propios de la actividad específica de la empresa, como los derivados del uso de nuevas herramientas tecnológicas o de las regulaciones en materia de cumplimiento normativo, hasta otros más genéricos o de mayor alcance, como la gestión multidisciplinar de equipos, los modelos avanzados de toma de decisiones, o los procesos de internacionalización y acceso a nuevos mercados. Y, todo ello, de forma permanente y perdurable en el tiempo.

Para referirnos a este concepto de aprendizaje extendido a toda la vida del individuo suele utilizarse el término Lifelong learning (LLL). Un concepto de educación que exige, para ser considerado como tal, permanencia en el tiempo y automotivación personal, así como buscar la adquisición de conocimiento por razones personales o profesionales.

Desde el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), se fomenta el desarrollo del LLL a través de una plataforma de formación permanente denominada LLL-Platform, constituida por diversas organizaciones internacionales representativas del sector. Entre ellas, la Asociación Europea de Instituciones de Educación Superior (EURASHE), de cuyo Consejo quien suscribe forma parte. Dicha plataforma parte de la idea de que el patrón escuela-trabajo-jubilación ya no es la norma, sino que la formación debe cubrir todo el ciclo vital de la persona.

Este aprendizaje permanente no deberá limitarse a la educación formal u oficial, sino que integrará también a la formación no reglada. Asimismo, no se circunscribirá únicamente al ámbito de la empleabilidad, sino que tendrá idéntico desarrollo en el marco del desarrollo personal del individuo. De este modo, incluirá aquellas iniciativas formativas basadas en talleres de carácter cultural, no orientadas al mercado de trabajo, en las que la motivación del alumno radicará en el mero deseo de formarse y en el placer por aprender.

La LLL-Platform del EEES, siguiendo las aportaciones del Grupo de Aprendizaje Permanente del Parlamento Europeo, pretende crear en Europa un espacio de intercambio de prácticas innovadoras en este campo, contribuyendo con ello a proponer soluciones concretas para hacer de la formación permanente una realidad accesible para todos.

Juan Carlos Hernández Buades | CEO Fundación San Pablo Andalucía CEU y Director General de sus centro educativos

Artículo incluido en el número de mayo de la revista Agenda de la Empresa

Juan Carlos Hernández Buades, CEO de la Fundación San Pablo Andalucía CEU

y Director General de sus centros educativos, es Presidente del Consejo

de Evaluación de la Red Europea de Agencias de Calidad del Espacio Europeo

de Educación Superior (ENQA), y del Grupo de Calidad de la Asociación

Europea de Instituciones de Educación Superior (EURASHE).