Que vivimos un tiempo de cambios y desafíos en el ámbito industrial, empresarial y científico es una obviedad. Tanto, como que dichos marcos vienen a generar oportunidades para el desarrollo económico únicas y fundamentales en un siglo, el XXI, en el que la innovación y la creatividad son dos pilares básicos para quienes, desde las posiciones de decisión en las pymes y empresas, deben afrontar con visión estratégica la interpretación de este nuevo tiempo. Es aquí donde la innovación abierta alcanza su máxima expresión en contraposición a aquellos modelos cerrados y encapsulados que en poco o nada sirven ya a la capacidad productiva y de crecimiento del tejido empresarial en nuestro país. No por menos, la definición de este concepto por el profesor Henry Chesbrough viene a ofrecer un nuevo escenario en  la estrategia de innovación, esa que se estructura más allá de sus límites de la propia empresa, desarrollándose en el marco de la cooperación oportuna con organizaciones o profesionales externos que vienen a conjugar un nuevo marinaje de talento, ese que combinando los ingredientes del conocimiento interno con el externo sirven a la mejora de los procesos de crecimiento de las empresas.

Y todo ello, al objeto de sacar adelante proyectos caracterizados por grandes ingredientes de innovación potenciados en los campos del I+D que, desde lo externo hacía lo interno, vienen a generar una serie de beneficios innegables a partir de esa inteligencia colectiva que viene a aportar la innovación abierta. Fortalezas, en definitiva, que las pymes y empresas suman así a su engranaje a través de hechos como el de la reducción de los costos y tiempo de producción en la generación de soluciones a sus retos, máxime cuando estas hubieran tenido una compleja resolución desde la estructura tradicional del propio ente empresarial. La rápida incorporación del talento emergente en su beneficio o la potenciación de comercialización de los nuevos productos generados a partir de estos procesos abiertos son solo algunos de los aspectos positivos que esta nueva receta de colaboración viene a ofrecer. Si bien, para lograr su desarrollo aparece como fundamental en la ecuación el conector de ambas realidades y partes, la de la empresa y la del talento, la de tejido empresarial y el tejido creativo e innovador vinculado a este nuevo tiempo.

Es así, por lo tanto, en la conexión entre los ejes externos e internos, en donde residirá en gran parte el valor de esta apuesta y el éxito de los procesos de innovación abierta, siendo así estos interconectores fundamentales en la generación de espacios de oportunidad y nexos de conducción que permitirán que la autopista hacia el éxito en estos procesos sea un elemento de seguro alcance. Aparecen aquí bajo esta figura entidades como las de los centros de innovación, las universidades, las aceleradoras o diferentes marketplaces que vienen a aportar a las empresas y las pymes esta conexión que hace posible que la innovación abierta sea la receta perfecta para afrontar con garantías los retos y desafíos del siglo XXI, un tiempo de cambio lleno de oportunidades para quien sea capaz de verlas.

Josu Gómez Barrutia | Consultor, emprendedor y mentor acreditado en AMCES AsociaciónJosu-gomez1-384x253 Española de Mentoring