Tras la dimisión de John Axelrod se abre una nueva etapa en la ROSS y, consecuentemente, en el Maestranza, instituciones ambas mal avenidas que nos recuerdan las tradicionales relaciones de enemistad entre el casero y sus inquilinos. Según el director norteamericano, el motivo principal de su renuncia –aparte del nacimiento de un hijo, con la dedicación que ello supone- es el incumplimiento de las condiciones y garantías planteadas en un principio, aparte de las profundas divergencias dentro de la orquesta, todo lo cual no le aporta la motivación necesaria. Fuentes del consejo de administración insistieron en que la marcha de Axelrod está relacionada con la gestión desarrollada como consejero delegado. Si bien es cierto que se han logrado cumplir algunos de los objetivos comprometidos, por el contrario no se había conseguido para la ROSS un aumento significativo de los patrocinios, a lo que es menester añadir sus complicadas relaciones con el comité de empresa, no habiéndose logrado rebajar la tensión entre la dirección de la ROSS y el Maestranza. Tampoco se han cumplido las expectativas en número de patrocinios ni en cuanto al aumento y diversificación de público.

La disyuntiva es clara: ¿Se repite el actual modelo de consejero-delegado o se nombra a un nuevo gerente, bien definitivo o bien provisional? Los modelos de gestión de la ROSS y del Maestranza, con dos gerencias y dos direcciones artísticas han mostrado grandes carencias, en especial por las complicadas relaciones entre ambas desde que decidieron separarse hace dos años. Existe la posibilidad de una reunificación, para lo cual sería necesaria la dimisión de Axelrod. También podría imponerse el modelo de la época de José Luis Castro, con un gerente único y un director musical.

Al parecer, los próximos pasos que darán las administraciones presentes en la sociedad que gestiona la orquesta -Ayuntamiento y Junta de Andalucía- pasan por definir el futuro organigrama de la orquesta, esto es, si se mantiene el actual consejero delegado o se opta por poner al frente a un gerente. En todo caso, la impresión general es que “ la ROSS es una orquesta politizada, excesivamente pendiente de lo público”. Hay que buscar soluciones así como el modelo de gestión que proporcione solvencia y estabilidad tanto a la ROSS como al Maestranza. Se requiere un equilibrio entre la inversión pública y privada, así  como libertad para poner en marcha un proyecto artístico. El verdadero problema es la falta de colaboración entre dos organizaciones y quince años de conflicto entre una persona y la orquesta.

Hay quienes piensan que para estabilizar el déficit financiero de ambas organizaciones se debe aumentar la ópera y la actividad en el escenario, reduciendo el número de programas de abono, equilibrando así las necesidades de ingresos del espacio. El Maestranza es algo más que ópera, ballet o zarzuela. El sistema actual no funciona. Los desencuentros entre el teatro y la ROSS son un problema de modelo. Para colmo de males, el llamado mundo intelectual parece haber dado la espalda a la música. Nos lo recuerda Andrés Amorós cuando se refiere al intento de trazar puentes entre la música y el resto de la cultura, por desgracia dos mundos demasiado lejanos en España: “Nunca veo a políticos españoles en los conciertos; casi nunca a gentes del mundo de la cultura. A la vez, he lamentado, con frecuencia, la falta de cultura de algunos músicos”.

Miguel Fernández de los Ronderos

 

NECROLÓGICA – Desde estas líneas quisiéramos expresar nuestra aflicción por el fallecimiento de Pilar Ruíz, persona entrañable que durante tantos años formó parte de ese otro estamento del Teatro de la Maestranza –azafatas y personal auxiliar- cuyo excelente hacer profesional y trato exquisito constituyen, junto  a la actividad artística propiamente dicha,  uno de los grandes activos de la entidad. Descanse en paz.