Real Orquesta Sinfónica de Sevilla – Adaptación de John Axelrod a partir del texto original de Peter Shaffer –  Dirección musical, dirección escénica y piano: John Axelrod – Sevilla, Teatro Lope de Vega, 1,2 y 3 de febrero de 2019

 

“No se puede alterar el destino. Nadie puede pasar las fronteras de su vida”. (Mozart componía su Réquiem).

Tomando como argumento el presunto envenenamiento de Salieri a cargo de Mozart –la envidia como motor de las pasiones humanas-, Milos Forman produjo una maravillosa película (1974) que ha sido adaptada por John Axelrod –aclamado director de la ROSS- en forma de espectáculo, “a medio camino entre el concierto, la ópera y el teatro” (1) y cuyo objetivo esencial, a través de la suma de estas artes escénicas, consiste en llegar a públicos no habituales de las salas de conciertos.

No es ningún secreto que, según algunos biógrafos, Mozart padecía el síndrome de Tourette (2), un trastorno caracterizado por muecas y tics faciales y movimientos involuntarios de brazos y hombros, lo cual dificultaba, en el caso de Mozart, por ejemplo, hacerle un retrato. Según Tourette, en la adolescencia, el proceso empeora, hasta el punto de que el niño puede emitir de forma involuntaria gruñidos, bufidos o gritos. Con frecuencia se desarrolla coprolalia (uso excesivo de lenguaje obsceno).

A este respecto debemos mencionar que, tras la muerte de Wolfgang, su esposa, Constanza, se apresuró a vender muchas de sus partituras, no sin antes borrar un sinfín de comentarios escatológicos que salpicaban los pentagramas. La magistral recreación teatral del personaje, a cargo de Eugenio Jiménez, resalta, sin falsos pudores, la vertiente escatológica del genio salzburgués.

El programa musical de esta recreación de Amadeus se abría con la apasionada  Sinfonía nº 25 en sol menor (K 183), una de las de mayor éxito, gracias a algunas analogías con su famosa “hermana” K.550 y a su inquietud arrebatadora y dolorosa. A continuación, la Serenata nº 10, K.361, cuyo adagio, apasionado, lleno de armonía, representa, quizá, la coronación de cuanto Mozart escribió jamás para viento, bien distinto del  Rapto en el serrallo, perteneciente al género, tan preferido entonces, de obras turcas. ¿Y qué decir del Concierto para piano nº 23 – en el que Axelrod se reveló como un consumado solista– con su divino adagio y vertiginoso final, que le acreditan como una de las obras más populares de la música para piano? Finalmente, las oberturas de Don Juan y de Las bodas de Fígaro nos condujeron hasta los momentos más emotivos del “Réquiem en Re menor, K 626”, una obra de sobrecogedora emoción en la que siempre descubrimos algún  recóndito pasaje, algún acorde misterioso que, hasta entonces, habían pasado inadvertidos.

¿Y qué decir del reparto actoral?: Roberto Quintana -Salieri o la envidia como obsesión-, Eugenio Jiménez -Mozart y sus arrebatos, Gema Abad -voluble y caprichosa-  … escenificaron con sorprendente realismo los principales personajes de esta original recreación escénica que contó, además, con la participación de la ROSS, así como del coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza.

MFR

NOTA – A la extensa relación del elenco vocal hemos de añadir la participación de la soprano Lucía Martín-Cartón, la contralto Laura Verrecchia, el tenor Juan Antonio Sanabria y el bajo José Coca. 
  1. Esta adaptación, con fragmentos de la abundante y extraordinaria obra musical de Mozart, ha sido previamente presentada por Axelrod en Cracovia (2003), Lucerna (2005) y en los Países del Loira (2010).
  2. Georges Gilles de la Tourette, neurólogo francés (1857-1904).