El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha dejado en suspenso el acuerdo con ACNUR alcanzado para frenar la deportación de decenas de miles de inmigrantes africanos.

Horas después de anunciar el nuevo acuerdo, que también iba a dar a miles de inmigrantes el derecho a permanecer en Israel, Netanyahu publicó un mensaje en su página de Facebook diciendo que congelaba su implementación hasta una nueva revisión. Según el acuerdo, unos 16.250 de cerca de 37.000 migrantes africanos, la mayoría de Eritrea y Sudán, serían reubicados en países occidentales mientras a otros se les permitiría quedarse en Israel.

La causa está en el descontento manifestado por los habitantes del sur de Tel Aviv, donde vive la mayoría de los extranjeros procedentes de Sudán y Eritrea. Netanyahu ha reconocido estar “atento a las críticas” y pretende reunirse con los residentes porque “escucha” a la gente. La población de estos barrios ha protestado con dureza de la presencia de miles de inmigrantes desde hace años.