Israel acude a las urnas este martes, 9 de abril, en una elección convertida casi en un referéndum sobre si Benjamín Netanyahu merece ser primer ministro por cuarta ocasión consecutiva -la quinta tras su primer mandato entre 1996 y 1999-, en medio de denuncias de corrupción por soborno, fraude y abuso de confianza.

En las elecciones también se decidirán varios componentes clave de la política israelí, como la presencia de partidos árabes en el parlamento o el respaldo a una propuesta que aboga abiertamente por la anexión de territorios palestinos.

Con cuarenta partidos que se presentan en los comicios, se prevé que la fragmentación política siga siendo la lógica imperante, una característica histórica que ejemplifica la imposibilidad de que un partido obtenga la mayoría absoluta en Israel.