A través de un acuerdo con el grupo turístico alemán TUI, otros operadores turísticos y varias aerolíneas, se pone en marcha un plan piloto de dos semanas que prueba cómo equilibrar las necesidades de la industria turística con las nuevas regulaciones para frenar el brote de coronavirus del país.

De todo modo, la cifra representa sólo el 0,41% de los visitantes que las islas del Mediterráneo recibieron en la segunda mitad de junio del año pasado. Las islas, que incluyen Mallorca, Ibiza y Menorca, son un imán para los visitantes del norte de Europa y otros que buscan playas soleadas, calas rocosas y vida nocturna.