El país ha empezado esta semana a inyectar gas en 1.044 centrifugadoras de Fordo y a enriquecer uranio a unos niveles similares a los alcanzados antes de la firma del pacto nuclear, que establecía que esa planta fuera un centro de tecnología nuclear y física en vez de una planta de producción de uranio enriquecido. También acumula uranio en centrifugadoras mucho más modernas de las que permite el acuerdo, con las que podría acelerar la producción.

Teherán sostiene que los incumplimientos son reversibles y una respuesta a la retirada en 2018 de EE.UU. del acuerdo nuclear y su decisión de volver a imponer sanciones a Irán. De hecho, Irán ya ha dejado de cumplir con algunos compromisos del acuerdo.