La segunda cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un ha comenzado este miércoles con un saludo en el lujoso hotel de estilo colonial francés Sofitel Legend Metropole, en la capital de Vietnam.

En la cena -que el lado estadounidense ha descrito como un encuentro “social” más que de trabajo- el presidente de Estados Unidos estará acompañado por su secretario de Estado, Mike Pompeo, y el jefe de gabinete en funciones de la Casa Blanca, Mick Mulvaney. Junto al líder de Corea del Norte acudirán el titular de Exteriores, Ri Yong-ho, y el principal responsable de la inteligencia norcoreana, Kim Yong-chol, según ha informado Washington.

La cumbre, para la que hay acreditados más de 2.000 periodistas, continuará el jueves con una agenda aún desconocida. Se espera que Trump y Kim intenten avanzar hacia una “definición compartida” de lo que significa la desnuclearización, una tarea no poco ambiciosa dado que Pionyang considera que ese proceso debería incluir también a Corea del Sur.

En un breve diálogo con los medios en el que ámbos líderes les han agradecido su presencia, Kim ha explicado que han logrado “superar obstáculos” para llegar hasta esta fecha con “mucha paciencia y esfuerzo” y ha agradecido además la “valiente decisión” del presidente de EE.UU. de empezar a dialogar con Corea del Norte.

Por su parte, Trump ha se ha comprometido a ayudar a Corea del Norte a explotar su “incréible e ilimitado potencial ecnómico” en el que podría ser el primer paso para el establecimiento de oficinas “de enlace” entre ambos países para iniciar relaciones diplomáticas.