Tras la decisión del Gobierno de Boris Johnson de suspender durante cinco semanas el Parlamento, cientos de manifestantes salieron a la calle para expresar su indignación ante un maniobra que tachan de “antidemocrática”, con la que Johnson trata de dejar sin tiempo a los diputados para que tramiten iniciativas para bloquear un Brexit sin acuerdo antes del 31 de octubre.

Johnson niega que haya segundas intenciones y asegura que lo que busca es “sacar adelante una ambiciosa y valiente agenda legislativa”.

La oposición y miembros del Partido Conservador han tachado la medida de “aberración constitucional” y de “amenaza a la democracia”, y aseguran que no se quedarán con los brazos cruzados.

En pocas horas, una petición popular en contra de la clausura del Parlamento británico ha reunido más de un millón de firmas.

La libra esterlina ha caído a su mínimo en seis días este jueves, cotizándose a 1,22 respecto al dólar después de que la Reina Isabel II aceptara la suspensión del Parlamento