La producción energética es fuente de controversia en la opinión pública sobre los costes y sobre su impacto en el medioambiente. Desde hace ya unos años los cálculos auditados del coste de la energía –Levelized Cost of Energy, LCOE- demuestran que las energías renovables, la eólica y la solar fotovoltaica- son competitivas frente a las convencionales (Lazard’s Levelized Cost of Energy Analysis, noviembre 2017). El mix energético se beneficia del equilibrio entre fuentes predecibles y fuentes de origen renovable, pero las energías limpias son una realidad competitiva en términos de costes.

El mercado energético va a experimentar en las próximas décadas un cambio radical. Expertos como Tony Seba (Universidad de Stanford) pronostican que las mejoras en prestaciones del vehículo eléctrico y el desarrollo de tecnologías que lo hagan autónomo van a generar sinergias con la generación eléctrica. El vehículo eléctrico va a aumentar drásticamente la capacidad de almacenar los excedentes de producción eléctrica de origen renovable, por lo que los inconvenientes derivados de la variabilidad renovable van a desaparecer y los reducidos costes van a disparar su penetración.

Además, en la adjudicación de nuevos proyectos de producción energética es cada vez más habitual el sistema de subastas. Los promotores eligen las tecnologías que proporcionan mayores rentabilidades, siendo el LCOE un factor determinante. El foco en el LCOE transmite, a su vez, la presión en costes a lo largo de toda la cadena de valor -ingeniería, cadena de suministro, construcción y operación-.

El nuevo paradigma energético que describe Seba generará numerosos nichos de negocio de carácter disruptivo. No obstante, el proceso de transformación gradual que ya se está dando produce oportunidades. Por ejemplo, en la operación de parques eólicos Maxwind Technology explota la oportunidad que surge de imperfecciones en los procesos de fabricación y montaje. Si bien existen procesos para garantizar que el ángulo de pitch de los aerogeneradores sea exactamente el concebido por los ingenieros de diseño, en la práctica existen diferencias que producen cierta merma en la producción energética, y que sacan a las turbinas de sus condiciones de diseño reduciendo su vida útil. Gracias a la tecnología patentada se ofrece el servicio de calibración facturando a éxito, es decir, únicamente sobre las turbinas que se calibran y que experimentan un aumento de producción, evitando al cliente el gasto sin retorno con un payback garantizado menor de dos años. Se trata de una innovación de negocio basada en una innovación tecnológica. En este caso es clave, además, la colaboración entre distintos agentes, incluyendo el trabajo en equipo con el promotor y el fabricante del aerogenerador.

España ha sido pionera en el sector eólico y tiene el potencial de seguir siéndolo si se combinan talento, tesón y propósito. Desde este foro, me gustaría pedir ese espíritu de colaboración entre empresas del sector según el concepto de clúster de Michael Porter que tan buen resultado ha proporcionado. Los cambios mencionados suponen una coyuntura ideal para la creación de nuevos negocios, una situación favorable para que las empresas más adaptativas del sector sean más competitivas, y un contexto excelente en el que generar empleo de calidad.

Liderar la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, generando energía asequible, segura y moderna es una oportunidad para todos que no podemos desaprovechar.

 

Igor Egaña | CEO Maxwind Technology

Dr. Ingeniero Industrial, IEEE Senior Member

Artículo incluido en el número de enero de la revista Agenda de la Empresa