La valla estará equipada con cámaras de vigilancia, termográficas y con sensores, y costará unos 123 millones de euros. Con ella, el Gobierno de Viktor Orbán pretende evitar el cruce ilegal a su territorio antes de la llegada de la primavera.

Hungría asegura que intenta proteger las fronteras europeas y ha presentado, además, una enmienda en el Parlamento para encerrar a los refugiados mientras esperan la resolución de su petición de asilo.

Numerosas ONG, entre ellas Human Rights Watch, han pedido a la UE que actúe ante estas políticas unilaterales de Hungría.