Holi Mela o el festival de los colores es la celebración hindú que conmemora la llegada de la primavera y de su hermano el amor. Ésta se festeja en la última luna llena del mes lunar Phalguna, que en el calendario occidental suele darse entre finales del mes de febrero y marzo. Este año se celebra el día 27 de marzo. La tradición más conocida del festival es el lanzamiento de polvareda de colores acompañada de música tradicional india.

holi_melaLa leyenda
Cuenta la leyenda que en un tiempo remoto el mundo entero fue gobernado por un gran rey. El rey era bueno y protegía a sus súbditos y, además, todos ellos gozaban de prósperas cosechas y salud. Pero entonces algo cambió. Muchos padres del reino descubrieron que sus niños eran atacados por una figura femenina que les impedía jugar y ser felices. Entonces, acudieron al rey y él mismo ordenó que después de la última luna llena antes de la primavera, se hicieran hogueras en las casas y que a los niños se les dejara jugar, cantar y bailar alrededor de ellas para asustar a la diablesa y que ésta se marchara para siempre.

Pero claro, no todo es eterno y anualmente hay que recordarle a la diablesa que la diversión y el buen tiempo llegan y que más vale que no se acerque mucho. Y eso es lo que conmemora el Holi Mela, la llegada de la primavera y el buen tiempo, y el deseo de ahuyentar a los malos espíritus.

Los ritos de la festividad
A pesar de que el Holi Mela es una celebración religiosa y común en gran parte de la India, lo cierto es que, al coincidir con otras celebraciones y tratarse de un país tan extenso, la festividad tiene múltiples versiones.

Una de las más representativas es la que se da en Bengala, una de las ciudades sagradas del hinduismo y próxima al río sagrado Ganges. En esta ciudad la celebración suele durar tres días, aunque en otras zonas de la India las preparaciones y la celebración en sí pueden alargarse mucho más.

El primer día se hace una oración al fuego. Posteriormente, un brahman (o sacerdote hinduista) espolvorea un poco de polvos phalgu de color rojo sobre la figura de la deidad Krishna, con forma de bebé, y luego sobre los presentes en la ceremonia.

A continuación, se enciende una gran hoguera pública y, en procesión, varios brahmanes junto con algunos músicos y cantores trasladan la figura de la Holiká, la imagen de la diablesa, a la hoguera. Normalmente, la Holiká está hecha de bambú y paja y, antes de quemarla, el sacerdote encargado debe rodear en siete ocasiones dicha hoguera.

Después de la incineración los habitantes deben encerrarse en sus casas. Allí celebran un banquete nocturno en el que se come, entre otras cosas, el tradicional arroz con leche y azúcar.

Durante los siguientes días, se dan dos costumbres paralelas. Por una parte se acuna al pequeño Krishna balanceándolo cada amanecer y cada anochecer de los siguientes dos días. Por otra parte, los niños y los familiares que viajan a la ciudad para celebrar juntos la fiesta se lanzan los phalgu y agua de colores. A veces, los más gamberros pueden llegar a rociar a los transeúntes que se pasean cerca.

Phalgu o Abíra: Así se llama a los polvos que se lanzan durante la celebración del Holi. Los tradicionales son los que están hechos de polvo de raíces secas de curcuma zedoaria (rojos) o los que se hacen a partir del tubérculo de turmeric (anaranjados).

(fuente: Casa Asia)