El titular de la ONU anuncia en Fiji sus esfuerzos para movilizar importantes fondos financieros internacionales en la mitigación del cambio climático y pide liderazgo a Francia, Jamaica y Qatar

 – Antonio Guterres continúa su gira por Oceanía, región a la que ha definido como la línea de frente de la batalla contra el cambio climático, ya que está sufriendo muchas de sus consecuencias, como el aumento del nivel del mar, que es hasta cuatro veces mayor que en otras zonas del globo, amenazando la propia existencia de muchas islas-Estado. “El daño causado recientemente por los ciclones tropicales Gita, Josie y Keni, y por las erupciones volcánicas y los terremotos en la región, junto con otros fenómenos meteorológicos extremos, nos dan amplia evidencia de su vulnerabilidad”, declaró Guterres durante su intervención una reunión con los mandatarios de las islas del Pacífico.

El titular de la ONU no escatimó palabras a la urgencia ante la que se encuentra el planeta al añadir inmediatamente: “El cambio climático empeorará aún más esos riegos”.

Otros efectos negativos del calentamiento global son la salinización del agua, que marchita las cosechas, poniendo en peligro la obtención de los alimentos, y la acidificación de los océanos, el blanqueamiento de los corales y la desaparición de la diversidad, tres elementos vitales para la economía y la tradición del Pacífico.

Todo ello conlleva “un peligro para la paz y la seguridad internacional” que se extiende más allá de la región, aseguró Guterres al recordar que los estrategas militares observan claramente como el impacto del cambio climático aumentará las tensiones sobre los recursos y los movimientos masivos de personas. “A medida que las costas se hagan inhabitables, la gente buscará la seguridad y la oportunidad de una vida mejor en otros lugares”, presagió el titular de la ONU.

De hecho, en 2016, más de 24 millones de personas en 118 países se desplazaron por desastres naturales, tres veces más que los que lo hicieron por los conflictos.

Aún más grave, el titular de la ONU alertó de que, si los niveles de calentamiento alcanzaran 2 grados Celsius o más, sería una catástrofe tanto en la tierra como en el mar y tanto para los animales como para las personas. “La seguridad alimentaria disminuiría y el crecimiento económico sufriría”.

Y a pesar de todo ello, las emisiones de carbono están alcanzando niveles récord y no parece que estén cerca de haber llegado a su punto más alto.