El Secretario General de Naciones Unidas, que visita los campamentos en Bangladesh, asegura que nada le había preparado para la escala de la crisis y gran sufrimiento que ha encontrado y llama a la comunidad internacional para que aumente su apoyo.

António Guterres viajó a Cox’s Bazar, donde un millón de musulmanes rohinyás han buscado refugio, tras escapar de la violencia que se desató hace casi un año en el estado de Rakhine, en Myanmar.

En un mensaje de Twitter, el titular de la ONU dijo haber escuchado “testimonios desgarradores” de los refugiados que se quedaran con él para siempre.

Guterres indicó durante su visita al campamento de Kutapalong, que la “prioridad número uno” es garantizar su seguridad durante la temporada de los monzones. “No podemos dejar que los monzones se lleven las esperanzas de los refugiados rohinyás que he visto hoy en Bangladesh”, declaró el Secretario General.

Guterres está acompañado por el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, que el viernes anunció la entrega de quinientos millones de dólares para ayudar a los refugiados. El responsable de la Agencia de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, también se ha desplazado allí, así como la directora ejecutiva del Fondo de Población, Natalia Kanem.

A finales de junio pasado, había unos 919.000 refugiados rohinyás en Cox’s Bazar, incluyendo más de 706.000 que llegaron desde que finales de agosto de 2017, según la  Organización Internacional para las Migraciones.