Pese a su escasa contribución al fenómeno

Durante una visita oficial de tres días al país asiático, el secretario general de naciones Unidas, António Guterres, detalló las vulnerabilidades climáticas que sufrió y a las que se enfrenta.

“En el último decenio, Pakistán perdió unas 10.000 vidas a causa de desastres relacionados con el clima, entre ellas 1200 a causa de una terrible ola de calor en Karachi en 2015. El valle del Indo es vulnerable a las inundaciones, y las comunidades costeras de baja elevación están expuestas a la amenaza de inundaciones por el aumento del nivel del mar”, destacó.

Añadió que además se encuentra en riesgo ante de padecer una situación emergencia ante la extensión de la plaga de langostas del desierto originada en el Cuerno de África.

Sin embargo, explicó que la mayor preocupación a la que se enfrenta Pakistán son sus reservas de agua, una realidad para todos los pueblos del centro, sur y este de Asia que dependen de las fuentes acuíferas del Himalaya.

“Los pequeños agricultores de Pakistán, que representan más del 40% de la fuerza de trabajo, producen el 90% del suministro de alimentos de la nación y generan el 75% de los ingresos de exportación del país. Dependen de las precipitaciones y del riego de los ríos que se alimentan de los glaciares montañosos en retroceso”.

Guterres recordó que el 80% del consumo de agua en Pakistán se destina a la agricultura y que la nación asiática es uno de los 15 países del mundo con mayor estrés hídrico.

Por eso, ante el aumento de temperatura y el derretimiento de glaciares, indicó que están en riesgo la reducción de la pobreza y el poder garantizar la seguridad alimentaria.

Ante esta situación de crisis climática de ámbito global, vista en las sequías que amenazan al Cuerno de África y el Sahel o en los incendios en Australia y Estados Unidos, instó a los líderes mundiales “a actuar antes de que sea demasiado tarde”.

“Lamentablemente, tras el éxito de la conferencia de París en 2015, nuestro impulso se ha estancado. La COP25 en Madrid fue una decepción. Nuestro planeta se está quemando, pero demasiados responsables de la toma de decisiones siguen jugueteando”.

Guterres señaló que la única respuesta a este escenario es emprender medidas climáticas determinantes y de forma conjunta entre “las empresas y los inversores, los alcaldes y los gobernadores, y los ciudadanos de todo el mundo”.

Una transformación que el mundo necesita y que deben llevar a cabo los Gobiernos en la próxima Conferencia de la ONU sobre el Clima que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow, la COP 26.

“Nuestro objetivo debe ser mantener el aumento de la temperatura en 1,5 grados. Esto es lo que la comunidad científica nos dice que es la única manera de evitar un cambio climático galopante. Para ello, el mundo debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% con respecto a los niveles de 2010 para el año 2030 y llegar a las cero emisiones netas para el año 2050“, dijo.

Sin embargo, destacó que la principal obligación recae en los mayores causantes de las emisiones contaminantes.

“Los países que más contribuyeron a esta crisis deben tomar la iniciativa, entre otras cosas eliminando gradualmente el carbón y poniendo fin a los perversos subsidios a los combustibles fósiles”.

A continuación, aplaudió varias iniciativas en favor del medio ambiente en el país asiático como la iniciativa gubernamental Movimiento Paquistaní Limpio y verde o la prohibición de las bolsas de plástico en Islamabad que se extenderá al resto del país.

Compromiso con los ODS

El Secretario General resaltó el compromiso de Pakistán con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización – la nación asiática fue uno de los primeros países en integrarlos en sus programas de desarrollo- y el hecho de que en 2018 estableció un marco de ámbito nacional para priorizarlos y adaptarlos. Del mismo modo, aplaudió los esfuerzos para reducir de la pobreza sin dejar a nadie atrás.

“Se ha puesto en marcha un programa nacional de mitigación de la pobreza -llamado Ehsaas, o compasión- para ampliar la protección social y las redes de seguridad y apoyar el desarrollo humano. Un programa nacional de desarrollo de la juventud -denominado Kamyab Jawan- busca crear 10 millones de empleos para los jóvenes en cinco años. El retraso en el crecimiento y la malnutrición han disminuido”, explicó António Guterres.